SAGA ORDINALES

Emily Norwing es la novena hija del reciente fallecido Conde Ashby. Arruinado por las cuantiosas dotes que ha tenido que ofrecer para casar a sus ocho hijas, Emily queda huérfana y bajo la tutela de su cuñado. Es consciente a sus diecisiete años, que una joven sin dote no tiene posibilidades para contraer matrimonio. Lo que ella desconoce, es su increíble belleza e ingenio por los cuáles sorprende a todos.

 

El duque de Sylverston queda gratamente sorprendido con la belleza que irradia la jovencisima señorita Norwing. Algo en ella le despierta cierto instinto haciéndole rememorar sentimientos que él creía no volver a sentir.

 

Aunque entre ellos no existe ninguna posibilidad, él hizo un juramento y su honor no le permite quebrantarlo. A pesar de sus diferencias y los dieciocho años que les separan, ambos se enfrentaran a lo inevitable. La atracción que sienten el uno hacia el otro.

David Clayton, cuarto Duque de Lennox es un joven libertino, maleducado y endiabladamente apuesto que solo quiere disfrutar de la vida con sus amigos rodeado de mujeres fáciles dispuestas a darle lo que él quiere por dinero.

 

Catherine Wells es la única hija legítima del Vizconde de Grafton y por tanto su única y acaudalada heredera. Aunque su fortuna sea grandiosa, su belleza es todo lo contrario, padece un tipo de enfermedad horrenda en la piel que la hace ser considerablemente fea ante los demás, a eso debe añadir una madrastra y hermanastra que se encargan de recordádselo a cada instante.

 

Pero... ¿Y si ninguno de los dos es realmente lo que aparentaba ser en un principio?

 

Sus destinos están irremediablemente vinculados. Sus familias han acordado su matrimonio y deben acatar ocho condiciones si no desean verse en la ruina. Aunque la octava condición sea la más difícil de cumplir.

Julia Benedict es una joven brillante llena de cualidades que no cualquier hombre sabría apreciar. Su picaresca, audacia y carácter vibrante son algunas de ellas, pero lo que hace que Julia sea especial sin duda alguna es la devoción que siente por ayudar a los demás. Es consciente muy a su pesar, que jamás se casará por amor, puesto que el hombre del que siempre ha estado enamorada nunca pondría sus ojos en ella, es más, no los pondría en ninguna joven porque Richard Hayden nunca osaría contraer matrimonio.

 

Su primer error fue pedirle un beso, un solo beso que atesorar en el más infinito y recóndito pensamiento, pero aquella maldita petición trajo consigo consecuencias desastrosas, sobre todo para ella. Fue descubierta por su propio hermano y un numeroso circulo de la sociedad besándose con el libertino más declarado de la ciudad, aquello solo podía acabar de una forma, un matrimonio forzado.

 

Si había algo que detestaba Richard Hayden, era precisamente el matrimonio, preferiría morir antes que casarse, pero si no le quedaba más remedio que hacer a la señorita Benedict su esposa, se aseguraría de que se arrepintiera de ello y de que su vida, fuera un infierno.

Susan Brandon es una joven de gran belleza que sueña con encontrar el verdadero amor desde que era pequeña y a pesar de recibir numerosas propuestas de matrimonio se ha negado a todas ellas por su persistente búsqueda de ese sentimiento conmovedor. Prefiere ser una solterona antes que estar al lado de un hombre por el que no siente absolutamente nada, solo que su razonamiento no coincide con el de su padre que está viendo como su única hija esta al borde de convertirse en una florero.

El duque de Buccleuch ha perdido dos esposas, las cuáles han muerto en circunstancias atroces mientras daban a luz a sus hijas... porque tenía dos hijas, ese era su principal problema y por el que debía volver a casarse. Necesitaba un heredero al ducado y la hija de su vecino, el señor Brandon, le parecía una candidata tan válida como otra cualquiera. Después de perder a dos esposas, no estaba dispuesto a volver a sentir algo por otra dama, no se permitiría encariñarse de nuevo para después perderla. Solo necesitaba un hijo de la señorita Brandon y era lo único que iba a obtener de ella.

Robert Benedict es un joven apuesto que desea crecer en el mundo de los negocios y aspira a convertirse en uno de los caballeros más influyentes de la sociedad inglesa. El azar y el destino se unirán para convertirle en el siguiente heredero al ducado de Savegner, un título ligado a bienes completamente en ruinas, pero quizá no todo esté perdido, puesto que la fortuna de la familia reside en la dote de la única hija con vida del duque.

 

Lady Violette Andersen ha pasado toda su vida recluida en un convento. No conoce el mundo exterior y jamás ha recibido una educación propia de una dama. Solo desea que algún día su infierno termine y un apuesto caballero acuda a rescatarla, pero a veces los sueños no se manifiestan de la forma en la que uno desea.

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